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La pérdida y el desperdicio de alimentos, nuestro gran desafío.

Esta semana se ha celebrado el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, promovido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y sus asociados y con el que se pretende concienciar al mundo para trabajar más para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos dado el importante problema que existe a causa de la actual disminución de la seguridad alimentaria y de los recursos naturales.

En la actualidad, en nuestro mundo sobre 690 millones de personas sufren hambre y 3000 millones no pueden disponer de una alimentación saludable. Además, el cambio climático, el deterioro de nuestros ecosistemas y el COVID-19 han supuesto un verdadero y negativo peligro para la seguridad alimentaria y nutricional de hasta 132 millones de personas más.

Cada año que pasa perdemos cerca del 14% de los alimentos antes de que entren en el mercado, una pérdida valorada en más de 400.000 de dólares anuales. En cuanto al impacto medio ambiental, la pérdida y el desperdicio de alimentos producen el 8% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI).

La pérdida de los alimentos se genera desde la explotación agrícola hasta el comercio al por menor, excluyendo esta última fase del proceso, mientras que el desperdicio de alimentos se produce en el sector de la venta al por menor, los servicios alimentarios y nuestros hogares. El origen puede estar en la manipulación deficiente, una logística inadecuada, falta de capacidad de la cadena de frío y unas condiciones atmosféricas extremas, así como por la falta de planificación y habilidades culinarias entre los consumidores.

Reduciendo la pérdida o el desperdicio de alimentos, conseguiremos disponer más cantidad de alimentos para todos, se reducirán las emisiones de GEI, disminuirá el impacto medio ambiental y favorecerá la productividad y el crecimiento económico. Y para lograrlo, la innovación, la tecnología y el cambio de actitud por parte de todos son fundamentales.

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